viernes, 18 de septiembre de 2009

Esta vez Laverni dio el ejemplo


Anteayer el árbitro Saúl Laverni tuvo un gesto digno, un gesto que no debería llamarnos la atención; sin embargo, nos sorprende dentro de una sociedad racista, xenófoba e hipócrita como la nuestra.
El colegiado paró el partido que disputaban Vélez y Boca por la copa sudamericana cuando se jugaban 25 minutos del segundo tiempo, motivado por los insistentes cantos xenófobos de la parcialidad local. El cantito (el mismo que se le canta a la parcialidad del club de la Ribera porteña en todas las canchas del país) generalmente pasa desapercibido, sin embargo esta vez no fue así y Laverni, con buen tino, paró el partido.
Vale recordar que hace casi un año el hombre de negro fue acusado por el ingeniero Ullóa, otrora presidente de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, de haber llamado "bolivianos" a los jugadores del club norteño. Parece que esta vez don Saúl se reivindicó y puso a los xenófobos en su lugar.
Ante este acontecimiento no nos queda otra que decir que frente a estos actos de enanismo mental nos preguntamos qué autoridad moral tenemos los argentinos de maltratar al pueblo paraguayo cuando fueron nuestros propios gobernantes los que se encargaron de masacrar a los hermanos paraguayos, y algunos de esos asesinos son premiados (en nuestro mismo pueblo) designando calles y plazas con sus nombres.

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