
Cómo me cuesta encontrar las palabras justas para describir lo que pasa por mi cabeza después de la derrota de ayer.
El tramite del juego lo podría resumir en una breve oración y cualquier hincha de fútbol de cualquier lugar del mundo lo comprendería: “Estaba para ganarlo y casi nos golean". Obviamente quienes entran a este blog lo hacen buscando alguna reflexión, no tanto del juego como de lo que siente un hincha común y corriente y la breve oración que reduce lo que vi ayer en "La Tapera" no debe colmar sus ambiciones a la hora de tratar de entender lo que pasó ayer.
Voy a tratar de desenredar este ovillo para explicar lo que que a mí criterio pasó en el clásico. Los masoquistas que esta noche vean el partido por tv van a observar un equipo desequilibrado, un Porve que fue una cosa de mitad de cancha hacia adelante y otra cosa en la línea defensiva. Empecemos por decir que el desequilibrio defensivo se da a partir de la expulsión de Mansilla, porque simultáneamente se pierde a un baluarte en la defensa y para tapar el agujero que deja se sacrifica al mejor volante central que tiene el equipo. Por su parte el Atlético pierde a su armador.
Pero es difícil ganar cuándo se convierten goles y luego perdés esa ventaja por infantiles errores defensivos y fallos arbítrales “obscenos”. Yo no me quiero explayar mucho en esto, todos sabemos quién es Correa y sus falencias a la hora de impartir justicia en un campo de juego, no me extraña en lo más mínimo lo que pasó ayer.
Después del cuarto gol albiazul la cosa se desmadró, fueron todos a buscar un pelotazo salvador, la historia terminó como generalmente termina cuando uno carece de ideas en ofensiva y ayer el gran generador de ideas en los últimos metros fue Ruiz Díaz, que se retiró remplazado promediando el complemento. Sin ideas adelante el Porve fue un flipper, todos tirando pelotazos para arriba y el equipo totalmente descompensado atrás, lo que podría haber facilitado una goleada de los visitantes.
Después del partido hubo incidentes entre hinchas del Porve y la policía. El accionar imprudente de los uniformados sirvió para que a algunos, que ya estaban demasiado calientes con el resultado del partido se les salga la cadena. Las explicaciones del comisario fueron lamentables. Yo tengo algunos años, ni tantos ni tan pocos, recorriendo las canchas de esta liga y de otras en la que "La Banda de Los Troncos" cosecho respeto y admiración, puedo asegurar que he visto a un solo policía que pesaba más de 120 Kg. manejar sin problemas a cientos de hinchas ofuscados sin tener que tirar un tiro ni pegar un garrotazo, entonces no me jodan con la cantidad de efectivos necesaria para controlar un partido de estas características.
La banda fue una fiesta que solo se vio opacada por la derrota final.
El domingo hay elecciones pero el 4 de octubre nos encontramos en Cañada, eperando el milagro.