
Hubo tres partidos de hockey. Todos con resultados desfavorables para las chicas de nuestra querida institución. De estos resultados se pueden hacer varias lecturas y aunque en un primer momento nos quede un sabor amargo de la jornada del domingo último hay muchas cosas positivas que rescatar y otros tantos errores que corregir.
Los triunfos y las derrotas deportivas deben leerse como lo que son, avatares de un juego en el que a veces se gana y otras veces se pierde. Es cierto que hay derrotas más dolorosas que otras y, obviamente, la más dolorosa es la que se sufre contra el rival de siempre. Pero en esos momentos duros es cuando más fríos debemos estar, analizar el juego, las actitudes, los errores y las virtudes, para entender que los resultados del domingo demuestran que a nuestras chicas no las separa un abismo de las primas de al lado de la vía. Simplemente hay una jugadora que marca una clara diferencia con las otras quince que están dentro del campo de juego, pero que fue, sin embargo, neutralizada durante gran parte del partido. Con esto no se desmerece a las otras chicas del bosque, simplemente es un comentario destinado a demostrar que la señorita que lleva la cinta de capitán es la que quiebra la paridad casi total que hay entre nuestros planteles. No hay cuestionamientos en ese aspecto, sí quizá en algunas actitudes antideportivas de las que no tomaron nota quienes de deshacen en elogios hacia la cordobesa y cuestionan la calidad moral de las otras personas. No preocuparse por la integridad física de una rival visiblemente lastimada es una falta a la conducta deportiva que me moviliza a dudar de la bonhomía de la capitana albiazul.
En resumidas cuentas: dentro de la cancha no hay nada que reclamarles a las chicas, que han sido derrotadas en una justa deportiva a pesar del esfuerzo que hicieron para que la historia fuese distinta. La paridad en los marcadores y en el desarrollo del juego lo demuestra.
Afuera la historia es otra. No sólo las chicas están aprendiendo una disciplina que la mayoría desconocía, si no que también nosotros como público estamos comprendiendo las pautas de comportamiento del juego y a veces no podemos despegarnos del todo de nuestra pasión futbolera, ya que si bien saludamos la inclusión de nuevas disciplinas no olvidamos que el Porve es un club de fútbol, y a veces nos cuesta canalizar nuestra pasión por nuevos cauces: la mayoría lo comprendió y los que no lo comprendieron ya lo comprenderán. Sin embargo aquellos que se autoproclaman paladines de la sabiduría, esos que se paran en el pedestal de su ego arrogándose una autoridad moral bastante dudosa, y desde allí juzgan a los otros, son los verdaderos promotores del odio, porque una actitud deplorable puede entenderse (aunque no justificarse) en el marco de la desazón que produce un revés deportivo, pero quien se sienta cómodamente en el living de su casa con la cabeza fría y publica un articulo que lejos de llamar a la calma provoca al resto de la parcialidad rojiverde menospreciando su capacidad intelectual, no tiene excusas. Yo saludo el comportamiento y la humildad de la gente del Porve ante la derrota y llamo a la reflexión a quienes se equivocaron. Saludo la actitud de nuestras jugadoras, su empeño y su pasión por lo que hacen.
Los triunfos y las derrotas deportivas deben leerse como lo que son, avatares de un juego en el que a veces se gana y otras veces se pierde. Es cierto que hay derrotas más dolorosas que otras y, obviamente, la más dolorosa es la que se sufre contra el rival de siempre. Pero en esos momentos duros es cuando más fríos debemos estar, analizar el juego, las actitudes, los errores y las virtudes, para entender que los resultados del domingo demuestran que a nuestras chicas no las separa un abismo de las primas de al lado de la vía. Simplemente hay una jugadora que marca una clara diferencia con las otras quince que están dentro del campo de juego, pero que fue, sin embargo, neutralizada durante gran parte del partido. Con esto no se desmerece a las otras chicas del bosque, simplemente es un comentario destinado a demostrar que la señorita que lleva la cinta de capitán es la que quiebra la paridad casi total que hay entre nuestros planteles. No hay cuestionamientos en ese aspecto, sí quizá en algunas actitudes antideportivas de las que no tomaron nota quienes de deshacen en elogios hacia la cordobesa y cuestionan la calidad moral de las otras personas. No preocuparse por la integridad física de una rival visiblemente lastimada es una falta a la conducta deportiva que me moviliza a dudar de la bonhomía de la capitana albiazul.
En resumidas cuentas: dentro de la cancha no hay nada que reclamarles a las chicas, que han sido derrotadas en una justa deportiva a pesar del esfuerzo que hicieron para que la historia fuese distinta. La paridad en los marcadores y en el desarrollo del juego lo demuestra.
Afuera la historia es otra. No sólo las chicas están aprendiendo una disciplina que la mayoría desconocía, si no que también nosotros como público estamos comprendiendo las pautas de comportamiento del juego y a veces no podemos despegarnos del todo de nuestra pasión futbolera, ya que si bien saludamos la inclusión de nuevas disciplinas no olvidamos que el Porve es un club de fútbol, y a veces nos cuesta canalizar nuestra pasión por nuevos cauces: la mayoría lo comprendió y los que no lo comprendieron ya lo comprenderán. Sin embargo aquellos que se autoproclaman paladines de la sabiduría, esos que se paran en el pedestal de su ego arrogándose una autoridad moral bastante dudosa, y desde allí juzgan a los otros, son los verdaderos promotores del odio, porque una actitud deplorable puede entenderse (aunque no justificarse) en el marco de la desazón que produce un revés deportivo, pero quien se sienta cómodamente en el living de su casa con la cabeza fría y publica un articulo que lejos de llamar a la calma provoca al resto de la parcialidad rojiverde menospreciando su capacidad intelectual, no tiene excusas. Yo saludo el comportamiento y la humildad de la gente del Porve ante la derrota y llamo a la reflexión a quienes se equivocaron. Saludo la actitud de nuestras jugadoras, su empeño y su pasión por lo que hacen.
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ResponderEliminarEn este blog todos pueden opinar sin censura previa, sin embargo hay algunas cosas que no vamos a tolerar. Desde aquí reivindicamos la rivalidad deportiva pero no somos partidarios de la violencia verbal gratuita. Animense a postear más sin agredir al pedo, usen este canal de expresión responsablemente.
ResponderEliminarFantástico el artículo. Lo tomé prestado...
ResponderEliminarGracias... Lo único que te pedirias es que públiques la fuente para difundir el foro´.
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